Puede que Níquel sea un dragón elemental de agua, pero incluso él tiene límites, y las tormentas, granizadas y la nieve repentinas en mitad del verano se pasan de castaño oscuro. Por suerte, trabaja para la asesoría sobrenatural de Dane y puede usar sus recursos para averiguar quién está metiendo la pata con el tiempo y hacer que pare.

No tarda en darse cuenta de que no es el único buscando al granicero: el enemigo que lleva diez años cazando por fin ha reaparecido, y ambos se enzarzan en una carrera para ver quién llegará primero al granicero. Níquel no está seguro de poder ganar, ni de poder sobrevivir al intento, pero hará lo que haga falta para salvar a los dragones.